Sinopsis
Imágenes que perturban, pone las cosas en su sitio: tras las formas laico-prístinas de la modernidad, apuntaladas por el baluarte de la verdad indubitable, se oculta una nueva figura de la barbarie que no ha dejado de asolar la historia al menos desde finales del siglo XVIII. El arte marginal, el que se resiste al discurso y a las prácticas de los vencedores (Goya sería un buen ejemplo) denuncia los terribles hechos, combate a la contra y asume, en consecuencia, la causa de los excluidos.
Podemos decir, asi, que el arte moderno incluye en su marco crítico el caos, la desesperación, el dolor, lo inestable, lo deforme y atormentado, lo abyecto, el erotismo, el grito, lo sublime y lo trágico; o sea, lo perturbador: aquello que trastorna el orden, que pone de cabeza a la normalidad, que no teme representar lo físicamente repulsivo.
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